06 de abril 2025
Quinto domingo de Cuaresma
Pastor: Miguel Ángel Moreno Villarroel
Lecturas: Salmo 126; Isaías 43:16-21; Filipenses 3:4b-14; Juan 12:1-8
Tema de hoy: Yo te sirvo y preparo para tu victoria, Señor
Nuestra reflexión para el día de hoy Quinto Domingo De Cuaresma, lleva como título «Yo te sirvo y preparo para tu victoria, Señor» y la misma está centrada en el pasaje del evangelio que acabamos de leer.
Vamos a iniciar esta reflexión con un punto previo al pasaje asignado para hoy, y debemos mencionar que Jesús viene de resucitar a su amigo Lázaro, hermano de Marta y María.
Luego de la resurrección de Lázaro, algunos de los que habían presenciado el milagro fueron a ver a los fariseos y los jefes de los sacerdotes, y estos determinaron que debían arrestarlo para de esta forma evitar que más gente creyera en él y, así evitar que los romanos destruyeran el templo y su nación.
La gente comentaba si Jesús iría a la fiesta de la Pascua; mas seis días antes de que tuviera lugar ese evento, Jesús va a Betania donde vivían Lázaro, Marta y María ya que, en casa de Simón el leproso como lo registran los evangelios de Mateo 26: 6 y Marcos 14: 3, habían hecho una cena en su honor.
Hermanos, viendo como estos primeros creyentes hacen un agasajo en honor a Jesús por gratitud, nos podemos preguntar ¿nos reunimos con frecuencia en nuestras iglesias para adorar, alabar a Nuestro Dios y participar de su Santa Cena?
El evangelista escribe, que Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa comiendo con el Señor Jesús; esto es así y debemos entenderlo, como ratificación de que la resurrección que Dios produjera en él fue un hecho real, palpable e históricamente confirmado.
María hizo algo inesperado por todos los presentes, tomó nardo concentrado, un perfume de los más costosos que se importaban en ese tiempo y lo derramó no sólo sobre la cabeza de Jesús, como señalan los otros evangelios, sino también sobre sus pies.
María lo ungió como se hacía con los reyes y secó sus pies con la humildad de una esclava.
Hermanos, ¿llevamos y damos a Nuestro Señor Jesús todo de lo mejor de nuestras vidas?
Luego de esto, Judas, quien llevaba las cuentas de los discípulos se quejó, diciendo que hubiese sido mejor que se vendiera esa fragancia para ayudar a los más necesitados.
Hermanos, ¿somos egoístas al igual que Judas? ¿Escatimamos recursos destinados a la adoración y alabanza a Nuestro Señor Jesucristo, para destinarlos en otros asuntos que no merecen consideración alguna?
El evangelista nos ilustra acerca de las verdaderas intenciones de Judas con el reclamo esgrimido; lo que pasa es que Judas era ladrón y él robaba con asiduidad de lo contenido en la bolsa del dinero.
Hermanos, en nuestro tiempo actual ¿conocemos líderes religiosos que se roban el dinero de nuestros templos? ¿Cómo nos sentimos, qué pensamos de estas conductas delictivas? ¿Tenemos cuidado con los hipócritas que se presentan como santurrones en nuestras congregaciones y que esperan la menor oportunidad para delinquir?
Jesús responde a la pregunta de Judas y su preocupación por los pobres, aunque como sabemos su interés no era verdadero. María había conservado y había usado el perfume con un propósito ulterior, y no era solamente el de ensalzar a Jesús como Rey, lo cual era un acto de justicia y reconocimiento; sino el de glorificar su posterior muerte en la cruz y entierro.
Todos los asistentes tendrían infinidad de oportunidades de ayudar a los pobres, ya que siempre habría pobre entre ellos; mas esta ocasión de honrar a Nuestro Señor era fugaz, porque Jesús no siempre iba a estar con ellos como hombre.
Hermanos, ¿consideramos a los más necesitados para aplicar el evangelio de misericordia en ellos?
Esta es una enseñanza acerca de las prioridades espirituales para nuestras vidas como creyentes. Jesús es primero. No malgastamos nuestros bienes materiales cuando los empleamos para honrar y adorar a Jesús.
Oremos:
Amantísimo Padre celestial, hoy te rogamos de todo corazón, que podamos rendirte el honor, la adoración y alabanza reunidos en nuestras congregaciones, y además estemos atentos y dispuestos a ayudar a los pobres de este mundo.
Amén. Dios los bendiga, y recuerden.¡¡Sólo Dios Salva!!