Translate This Blog

Novela «El Terror de Alicia» Autor: Miguel Ángel Moreno Villarroel

Novela «El Terror de Alicia» Autor: Miguel Ángel Moreno Villarroel
Disponible en Amazon Kindle - Presiona sobre la imagen

Quinto Domingo después de Epifanía - La Sal y la Luz en la Justicia de Cristo



08 de febrero de 2026

Quinto Domingo después de Epifanía.


Director del servicio: Emilio Jesús Moreno Rojas


Lecturas: Salmo 112:1-9; Isaías 58:1-9a; 1 Corintios 2:1-12; Mateo 5:13-20


Tema de Hoy: La Sal y la Luz en la Justicia de Cristo


Queridos hermanos en el Señor:

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.

El pasaje de hoy del Sermón del Monte suele malinterpretarse como una carga moralista. Escuchamos "ustedes son la sal y la luz" y pensamos inmediatamente en una lista de tareas para "no perder el sabor". Pero en la teología luterana, entendemos que Jesús no está dándote un manual de autoayuda, sino declarando quién eres tú en Él.


1. El diagnóstico de la Ley

En Isaías 58, vemos el peligro de la justicia propia. El pueblo ayunaba y se preguntaba por qué Dios no los miraba. Dios les responde que su "luz" era falsa porque brotaba del orgullo. La Ley nos muestra que, por nosotros mismos, somos "sal insípida". Si dependiéramos de nuestra propia justicia para entrar en el reino de los cielos (Mateo 5:20), estaríamos perdidos, porque nuestra justicia nunca superará la de los escribas y fariseos por esfuerzo propio.

2. La Sabiduría de la Cruz

San Pablo, en 1 Corintios 2, nos da la solución. Él no confía en su retórica, sino en Cristo crucificado. Esa es la "sabiduría secreta de Dios". El mundo busca poder, pero Dios se revela en la debilidad de la cruz.

Cristo es la verdadera Sal de la Tierra que preserva a la humanidad de la destrucción del pecado. Él es la Luz del Mundo que las tinieblas no pudieron apagar. En la cruz, Jesús cumplió "la ley y los profetas" (Mateo 5:17) hasta el último detalle, para que esa perfección te sea acreditada a ti por la fe.

3. El Indicativo de la Gracia

Jesús dice: "Ustedes son la sal". Es un hecho. Por tu Bautismo, has sido sazonado con la santidad de Cristo. Como dice el Catecismo Menor de Lutero, el Espíritu Santo te ha llamado por el Evangelio e iluminado con sus dones.

Ser sal y luz no es un intento de ganar el favor de Dios (eso ya lo tienes en Cristo), sino el resultado natural de ser una "nueva criatura". La luz no se esfuerza por brillar, simplemente brilla porque es luz. Así, el cristiano, libre de la condena, comparte su pan con el hambriento y practica la justicia (Isaías 58), no para ser salvo, sino porque ya es salvo.


Conclusión

No salgas de aquí hoy intentando fabricar tu propia luz. Mira a la Cruz. Ahí está tu justicia. Eres sal porque Cristo te ha dado sabor; eres luz porque la Luz de la Vida habita en ti. Vive en esa libertad, sirviendo al prójimo con el gozo de saber que tu lugar en el Reino está asegurado por la obra terminada de Jesús.

Oremos:

Omnipotente Dios, Padre de toda misericordia, te damos gracias porque no nos dejaste en nuestras tinieblas, sino que nos enviaste a tu Hijo para ser nuestra luz y justicia. Te pedimos que nos concedas tu Espíritu Santo para que, confiando solo en los méritos de Cristo, podamos vivir como sal que preserva la verdad y como luz que guía a otros hacia tu gracia. Protege a tu Iglesia y mantennos firmes en la confesión de tu Palabra hasta el día de nuestro encuentro contigo; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Amén. Dios los bendiga, y recuerden. ¡¡Sólo Dios Salva!!


No hay comentarios.:

Publicar un comentario