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Novela «El Terror de Alicia» Autor: Miguel Ángel Moreno Villarroel

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Quinto domingo después de Epifanía - Primero te salvo y luego te sano

04 de febrero de 2024

Quinto domingo después de Epifanía 

Pastor: Miguel Ángel Moreno Villarroel

Lecturas: Salmo 147:1-11, 20c; Isaías 40:21-31; 1 Corintios 9:16-23; Marcos 1:29-39

Tema de hoy: Primero te salvo y luego te sano.


Nuestra predicación está basada en la lectura del evangelio que acabamos de escuchar.      

Jesús curaba entre las multitudes y en forma pública, mas los discípulos no sabían si eso era así para lograr fama y reconocimiento, o si él estaba dispuesto a curar en privado.

Hermanos, muchos de nosotros tal vez hayamos escuchados chistes acerca de las suegras. El relato para hoy nos hace pensar, por constraste, acerca de los tantos chistes malsanos en relación a las madres de nuestras parejas.

El pasaje para hoy nos habla de una curación hecha en privado. Jesús, va con Santiago y Andrés a casa de Pedro, en donde la suegra de éste se encuentra enferma en cama, tiene fiebre, ésta es señal de que algo no funciona bien en el cuerpo de la persona con alta temperatura; dice el pasaje bíblico que la fiebre le cesó al Señor tomarla de la mano. Esto significa que Jesucristo, sanó a la suegra de Pedro de una enfermedad, no sabemos cuál; pero por lo menos, según dicen los médicos tenía una infección en su organismo, y, en verdad Jesús la curó.

Debemos fijarnos, que los discípulos le comentaron a Jesús que la señora estaba enferma, en cama, con fiebre; esto nos hace pensar que ellos la estimaban bastante, como para pedir al Señor que hiciera algo por ella.

  La suegra, al sentirse curada, inmediatamente empezó a servirles, lo que refleja que ella además de querer a Pedro, y ser, una buena persona, debió formar parte de las mujeres que colaboraba en el ministerio de Jesús, ya que esta muestra de agradecimiento, sólo puede proceder de una creyente.

Al anochecer, trajeron a Jesús todos los enfermos y poseídos por demonios; dice la escritura, que el pueblo mismo le esperaba reunido a la puerta de la casa de Pedro.

Pasó la mayor parte de la noche curando de toda clase de enfermedades y practicó exorcismos, pero no permitía que los demonios hablaran para que no lo delataran.

Se cree que Jesús no permitía que los espíritus hablaran y le reconocieran públicamente, para que la población no pensara que él había venido con el solo propósito de servir como sanador de dolencias físicas y lidiar con los demonios. 

Él estaba más interesado en predicar sobre el Reino de los cielos, y el perdón de pecados que sólo se consigue por fe en él.

Jesús se levantó temprano y, luego de haber sanado a tantas personas, se fue a orar a un lugar solitario, los discípulos lo alcanzaron y le dijeron que la gente le estaba buscando. Jesús les respondió, debemos ir a otros lugares para anunciar el mensaje, porque para esto he venido. Notemos, que dice «Anunciar el Mensaje», no dice curar a más gente.

Éste mensaje, no es otro que el sencillo mensaje de salvación, la que se logra por medio de la fe en él.

Hermanos, debemos creer que nuestro Señor Jesucristo vino a dar su vida en la Cruz como sacrificio suficiente para el pago de todos nuestros pecados; y que sus manifestaciones milagrosas de curaciones se sucedieron para mostrar la gloria que como Dios le corresponde. 

Oremos:

Hermanos, pidamos a Dios en oración, que reconozcamos que sin Jesús en la cruz no hay perdón de pecados, pero también que reflexionemos cada día que, solamente él nos puede curar las dolencias del cuerpo y el alma, ya que él es un Médico incansable.

Amén. Dios los bendiga. Y recuerden: ¡Solo Dios Salva!


Cuarto domingo después de Epifanía - Rechazando al evangelio


28 de Enero de 2024

Cuarto domingo después de Epifanía 

Pastor: Miguel Ángel Moreno Villarroel

Lecturas: Salmo 111; Deuteronomio 18:15-20; 1 Corintios 8:1-13 Marcos 1:21-28

Tema de hoy: Rechazando al evangelio


Nuestra predicación está basada en la lectura del evangelio que acabamos de escuchar.      

Hermanos, debemos tener presente que la sinagoga era el centro social y cultural de los israelitas, allí se desarrollaban muchas otras actividades propias de este pueblo, y el sitio como tal, era sumamente importante.

Las sinagogas no disponían de Ministros ordenados residentes; Jesús, invitado frecuentemente, llega junto con sus discípulos a la sinagoga y hace lo que su ministerio le obliga, predicar y enseñar acerca del reino de Dios. Parece que existía un desgaste en la forma en que los maestros de la ley usualmente hablaban sobre Dios; adolecían de autoridad, concentrando sus disertaciones en el cumplimiento de fragmentadas leyes creadas por los hombres .

Los discípulos saben identificar que, en Jesús está presente la suprema autoridad divina. Así mismo, en nuestro entender y para nosotros, significa más que un modelo moralista a quien seguir, él es quien en su forma de proceder y palabra, personifica el inmerecido amor de Dios por los pecadores.

En el pasaje leemos que, en la sinagoga está un hombre manipulado por el diablo; satanás no se resigna el haber perdido su batalla contra Jesús en el desierto. El hombre conoce y sabe muy bien quién es Jesús, «Eres el Santo de Dios». El poseído jamás pudo saber esto por sus propias habilidades intelectivas, sino porque efectivamente moraba en él la presencia demoníaca.

Nuestro Señor Jesús, con plena autoridad, ordena callar al espíritu y salir del cuerpo del hombre, ante lo cual el hombre sufre una convulsión y gritando fuertemente, el espíritu le libera.

Quienes están presenciando este exorcismo, comentan de manera asombrada: «enseña de una nueva manera y con autoridad, da órdenes a los espíritus y éstos les obedecen».

Marcos concluye este pasaje comentando, que la fama de Jesús se extendía rápidamente y por todos los lugares de Galilea.

Hermanos, quizá hayamos conocido personas que, al ofrecerles bondadosos consejos cristianos para equis situación vivencial, arremeten en forma violenta o grosera, manifestando que no nos metamos en sus asuntos. Por lo general, estos son sujetos que su sintonía espiritual está alejada de la que todo cristiano debe tener y mostrar, y, en consecuencia se producen estos choques desagradables que, no permiten al individuo en problemas, que ha rechazado al evangelio, avanzar hacia estadios superiores en el conocimiento de las recompensas divinas, y de las posibles soluciones ofrecidas por las buenas noticias de salvación de Nuestro Señor Jesucristo para sus vidas.


Oremos:

Hermanos, pidamos a Jesús, nos muestre cómo lograr ayudar a quienes sufren en sus vidas, por el desconocimiento de las verdades eternas contenidas en la Palabra de Dios, y de esta manera evitar que nos digan: ¿por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret?


Amén. Dios los bendiga. Y recuerden: ¡Solo Dios Salva!

 

Tercer domingo después de Epifanía - Una selección eficiente con respuesta inmediata, para un evangelio que no se detiene

21 de Enero de 2024

Tercer domingo después de Epifanía 

Pastor: Miguel Ángel Moreno Villarroel

Lecturas: Salmo 62:5-12; Jonás 3:1-5, 10; 1 Corintios 7:29-31; Marcos 1:14-20

Tema de hoy: Una selección eficiente con respuesta inmediata, para un evangelio que no se detiene.


Me pregunto, ¿cuántas veces alguien soñó con el fin del cristianismo? Desde gobiernos autoritarios a los cuales no les interesaba en absoluto la doctrina de Jesucristo, ya que entorpecían la dominación de los pueblos, hasta individualidades que soñaban despiertos con la muerte o detención carcelaria de algún líder cristiano, para que de esta forma cesara la difusión del mensaje. 

Tanto las pretensiones como los sueños, nunca han podido ni podrán detener la expansión del mensaje de salvación, que se muestra en la Santa palabra de Dios.

En este pasaje, observamos que Juan había caído en las manos de las autoridades romanas, y sometido a cárcel.

Y cuando tal vez, muchos de los jerarcas religiosos y autoridades civiles, pensaban que con Juan preso se detendría esa «moda pasajera», justo toma más fuerza y presencia el ministerio de Nuestro Señor Jesucristo; les decía que según el cumplimiento de las profecías, el tiempo había llegado, así que, vuélvanse a Dios, arrepiéntanse de su mal vivir y acepten con creencia genuina estas buenas noticias de  salvación y vida. 

Este mensaje, llevó a que muchos de sus oyentes se volvieran a las escrituras y reconocieran el cumplimiento de las mismas.

Jesús sabe que Juan no saldrá con vida de la cárcel, así que, piensa en que el punto culminante de su misión en este mundo, su obra de redención se acerca. Todavía no cree oportuno revelarlo a sus seguidores; pronto estará en el cielo con su Padre, y debe escoger a sus discípulos que diligentemente propagarán su evangelio como testigos fieles.

Jesús llama a dos pares de hermanos. Primero llama a Simón y a Andrés con su usual frase «síganme»; pero esta vez le agrega «y yo haré que sean pescadores de hombres». Es necesario observar que, además de la inmediatez con la cual los hermanos atienden al llamado de Jesús, en esta frase, Jesús hace énfasis en el pronombre personal «Yo», lo que nos da la idea de que, él (Jesús) nos instruirá en cada oportunidad de nuestras vidas, para hacer que las personas que nos rodean, puedan ser efectivamente llevadas a sus pies.

Luego, un poco más allá, el Maestro se encuentra con los hermanos Santiago y Juan, ellos están con su padre arreglando unas redes, y ante el llamado de Jesús, ellos dejan lo que están haciendo y a su padre, e inmediatamente acuden al llamado de Dios a seguirlo. No hubo excusas, ni contratiempos, pudieron haber dicho: «déjanos terminar de ayudar a nuestro padre a reparar las redes»; pero no, ellos atendieron en forma veloz a la invitación de Jesucristo.

Oremos:

Hermanos, pidamos a Dios en oración, que atendamos con prontitud el llamado de Nuestro Señor Jesucristo, y confiemos que sólo él puede enseñarnos cómo pescar hombres para su causa eterna, con la herramienta de su evangelio indetenible.

Amén. Dios los bendiga. Y recuerden: ¡Solo Dios Salva!


Segundo domingo después de Epifanía - Sólo Dios Juzga

14 de Enero de 2024

Segundo domingo después de Epifanía 

Pastor: Miguel Ángel Moreno Villarroel

Lecturas: Salmo 139:1-6, 13-18; 1 Samuel 3:1-10 ; 1 Corintios 6:12-20; Juan 1:43-51

Tema de hoy: Sólo Dios Juzga


Nuestra predicación está basada en la lectura del evangelio que hemos leído el día de hoy, segundo domingo después de Epifanía.   

En el pasaje del evangelio para hoy, observamos como Jesús hace el llamado de Felipe y Natanael.

Jesús toma la iniciativa y busca a sus seguidores y servidores, así mismo, Dios por medio de su palabra toma la iniciativa y nos invita a que le sigamos.

Felipe aparece tan contento de que el Maestro lo haya encontrado que, no puede hacer otra cosa que comunicárselo a Natanael; así sucede hoy en día, Felipe nos da el ejemplo a seguir, nos dice: no te quedes con ese gozo en tu alma, sino anda y compártelo con tu prójimo.

Felipe al hablar a Natanael acerca de Jesús, tomó como base la sólida roca de las Escrituras, otra guía a seguir como discípulos; debemos hablar a los otros de Dios basándonos en su Palabra Santa, nunca en anécdotas, historias o cuentos de hombres que tergiversen su sana doctrina.

Natanael, también conocido como Bartolomé, estaba dudoso de que de Nazaret pudiera venir el Mesías.

¿Cómo un pueblito de las montañas, Nazaret de Galilea, podría generar algo tan grande para el pueblo de Israel como el Mesías esperado?

Natanael prejuzga en forma apresurada al Señor. Así sucede en ciertas personas, que por lo sencillo del mensaje, se rehúsan a confiar en las palabras de salvación del evangelio.

Hermanos, muchas veces cuando nos encontramos con personas necesitadas de alguna ayuda material, antes de hacer nuestras mejores muestras de amor cristiano, etiquetamos y juzgamos a priori al sujeto que nos ha pedido la ayuda y, es ahí cuando surgen los pensamientos: «si le doy dinero, seguro que lo emplea en drogas o alcohol» «y, ¿es que ese sujeto no tiene algún familiar que los socorra?» Y así, decenas de pensamientos malsanos toman nuestra mente, corazón y alma antes de ejecutar la acción. De esta manera somos partidarios de la doctrina de Natanael, quien juzgó a Dios Todopoderoso por el lugar de donde procedía.

Felipe nos vuelve a indicar la forma de predicar acerca de Jesús y conducir a la gente hacia él: ¡Ven y compruébalo! Hoy en día, es la mejor forma de presentar el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo; no debemos, ni tenemos algún derecho en obligar a las personas a creer, ni obligarlos a congregarse en alguna iglesia en específico; sólo mostrar a Jesús, basados en la Bíblia y, el Espíritu Santo se encargará de lo demás.

Oremos:

Dios de la gloria y majestad, enséñanos a contener nuestras mentes, corazones y almas, para que cumplamos la misión que nos encomendó tu Hijo; sin juzgar, ni tener ideas preconcebidas hacia nuestro prójimo.

Amén. Dios los bendiga. Y recuerden: ¡Solo Dios Salva!